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El dedicado trabajo de sus dueños, Maria Marta y Daniel, durante los dos años que duro la restauracion y construccion total del lugar han hecho posible la creacion de un espacio escondido, de gran simplicidad pero a la vez de gran valor arquitectonico. El resultado, un lugar acogedor y sensible, que invita al relax y la tranquilidad. Otro de los encantos de este lugar es su estetica, que invita a sentirse como en la propia casa. Esta impresión de hogar se consigue no solo por el hecho de que aquí es la vivienda permanente del matrimonio que dirige el hotel, sino tambien por que se ha prescindido de un mobiliario funcional y neutro a favor de otro que garantice un clima mas calido y acogedor. |